En este proyecto partíamos de una vivienda cuya distribución ya funcionaba para la forma de vivir de nuestra clienta. Nuestro trabajo se centró en actualizarla y elevarla a través de un diseño sereno, pensado para ganar almacenaje, potenciar la luz natural y hacer que cada estancia acompañara su día a día con más comodidad y equilibrio.
Una de sus prioridades era contar con un vestidor cerrado, además de ampliar la capacidad de almacenaje en su dormitorio. Diseñamos todos los armarios a medida, estudiando proporciones, alturas y necesidades reales, para lograr soluciones que respiran ligereza pese a su funcionalidad. En el dormitorio principal combinamos almacenaje abierto y cerrado, integrando las piezas en una envolvente cálida de tonos neutros y tejidos naturales.
El dormitorio de su hija se planteó como un espacio versátil, con zona de descanso, área de trabajo y un pequeño tocador. Cada rincón se diseñó con intención, buscando que creciera con ella y mantuviera siempre una sensación amable y luminosa.
En el salón, la clienta quería conservar su independencia respecto a otras estancias, pero sin renunciar al paso de luz natural. Para ello diseñamos una gran puerta corredera de madera con curvas suaves, que permite separar sin aislar y se convierte en una pieza protagonista del proyecto.
El suelo de madera y las puertas interiores, de gran calidad, se mantuvieron como parte de la esencia original de la vivienda. Para actualizarlos sin perder su carácter, los lacamos en un tono ligeramente más intenso que las paredes, creando un contraste sutil que aporta armonía y actualidad.
El resultado es una vivienda en la que la carpintería a medida se convierte en hilo conductor: cálida, funcional y diseñada para acompañar.
Un hogar pensado para disfrutarse con calma.