Obra nueva en Zaragoza

Se trataba de una vivienda de obra nueva con cuatro dormitorios, dos baños, salón y terraza. Aunque funcional, a nuestros clientes les resultaba fría y carente de calidez, por lo que acudieron a nuestro estudio con un objetivo claro: transformar la casa en un hogar, manteniendo la distribución original, la cocina independiente y los cuatro dormitorios.

En la intervención general decidimos instalar suelo radiante y sustituir el suelo laminado por un porcelánico efecto madera en tono roble, mucho más acogedor y atemporal. También renovamos las puertas para dar unidad estética y estudiamos la iluminación completa de la vivienda, adaptándola a las nuevas necesidades y potenciando la sensación de luz y amplitud.

La cocina, inicialmente oscura y con poco almacenaje, se abrió visualmente al salón mediante un cerramiento de hierro y cristal. Se amplió la capacidad de almacenaje, se creó una barra alta y se rediseñó el acceso con una puerta corredera acristalada. Revestimos las paredes con papel pintado y rediseñamos la zona de trabajo y office para crear un espacio funcional y con carácter.

El salón sufrió una transformación total gracias al nuevo cerramiento y a la reubicación de la puerta del cuarto auxiliar, lo que permitió organizar el espacio en tres zonas: estar, comedor y paso. Molduras, mobiliario en nogal y una paleta en tonos verdes y ocres aportan equilibrio y serenidad.

El dormitorio principal se convirtió en una suite cálida y especial sustituyendo los tabiques por cristaleras de cristal estriado. El baño se rediseñó completamente con grifería empotrada, luz indirecta y un mobiliario más actual. El resto de dormitorios se decoraron buscando un equilibrio entre descanso, estudio y una estética suave y atemporal.

La vivienda, inicialmente fría, se convierte así en un hogar cálido y funcional donde la madera, las fibras naturales, el hierro y los linos conviven creando un conjunto armónico y muy vivido.