Oret House es una vivienda que nace de una apuesta por un modo de construir más eficiente, consciente y respetuoso con el entorno. Nuestro trabajo consistió en transformar esta arquitectura en un hogar sereno, luminoso y pensado para ser vivido especialmente en verano, donde cada estancia invitara al descanso y a la calma.
La base estética se construye sobre una paleta muy pura: blancos suaves, beiges, tonos arena y maderas claras que aportan calidez sin recargar. La zona de día se organiza en torno a una cocina abierta al salón, diseñada en blanco y madera, con una luz natural que envuelve todo el espacio. Para aportar personalidad sin perder neutralidad, revestimos la pared frontal con un papel pintado de fondo claro y dibujo en negro. La isla se completa con asientos tapizados en tonos verdes que introducen un matiz fresco y natural.
El salón–comedor mantiene la misma coherencia visual: mobiliario de líneas amables, texturas suaves, alfombra clara y una chimenea oscura que aporta contraste y presencia. La mesa de centro combina madera y piedra, sumando pequeños acentos de color que se integran con los elementos decorativos. Los altos techos piden paredes limpias, por eso los cuadros se apoyan en el suelo, un gesto que aporta naturalidad y un toque contemporáneo. Las cortinas de lino tupido tamizan la luz y suavizan la conexión con el jardín.
En la entrada diseñamos un armario gabanero en madera y rejilla que une funcionalidad y estética. La escalera, también en madera clara, se acompaña de una iluminación suave que potencia la verticalidad del espacio.
Los dormitorios juveniles se resolvieron con mobiliario a medida y papeles pintados en tonos verdes y azules, creando estancias equilibradas y prácticas. El dormitorio principal, con acceso directo a la piscina, se concibe como un refugio tranquilo en tonos arena y tejidos naturales.
Los baños siguen esta línea calmada mediante revestimientos claros, iluminación suave y detalles artesanales que completan una vivienda pensada para vivir despacio.